Por Ana Zorzoli

Los que pasamos los treinta y los cuarenta y recordamos nuestra escolaridad, nos acordamos lo que significaba terminar 7mo. grado, mas o menos teníamos doce o trece años para aquellos que los cumplían después del 30 de julio. Directamente comenzábamos con el primer grado, entonces no era obligatorio el preescolar. Luego con todas las expectativas y miedos pasábamos al secundario, el choque era bastante grosso, ya no teníamos “maestra”, sino profesores; 12, en algunos casos, 13 materias que aprobábamos la gran mayoría, nos levantábamos súper temprano porque entrábamos a las 7.15 de la mañana y salíamos alrededor de las 13hs. por la tarde, para los que cursaban por la mañana, teníamos Educación Física.
No sé si todo tiempo pasado fue mejor, pero el compromiso tanto de alumnos como docentes eran distintas a las del presente.
Ya en esa época nos identificábamos por la escuela donde cursábamos y por el uniforme; las escuelas Normales, pollera azulmarino/pantalón, camisa blanca, medias azulmarino y zapatos negros, los colegios religiosos privados color gris en las polleras/pantalón, camisa blanca y corbata, medias grises, la escuela pública con guardapolvos blancos, las técnicas conocidas en algunas provincias como escuelas industrial, su uniforme era el tradicional mameluco marrón.

Nuestros padres por ese entonces decían que invertían en nuestra educación, los papás de hoy dicen que se transformó en gasto, muchos dolores de cabeza y chicos que no llegan a 2do año, ni siquiera comienzan el ciclo lectivo, otros terminan a regañadientes, disconformes. “Prefiero trabajar”, dicen, pero en la búsqueda de un puesto laboral se dan cuenta que no es tan fácil. Los que desertaron terminan, mas tarde el secundario y en forma precaria la educación para adultos (Empa).

Hoy 2005, algunos padres y docentes manifiestan su indignación contra el gobierno, dicen que el Ministerio de Educación por fin reconocen el fracaso de la Escuela EGB 1, 2 y 3 y el Polimodal. Asombrados manifiestan que se está jugando con los niños y adolescentes.
Después de la Reforma Educativa en el 94 comenzó una pavorosa deserción escolar en todo el país, los alumnos se sentían confundidos por que a los catorce años decían que estaban en la primaria, sumado a la falta de ingresos del jefe de hogar víctima de la desocupación y engranaje principal para el sostén de la familia, terminaba con los adolescentes, sin estudio y sin trabajo, tal vez en una esquina bebiendo con otros en igual de condición.
Obviamente aquí se está hablando de la clase media empobrecida, de estudiantes que asisten a escuelas públicas. De los que están por debajo de la línea de pobreza cambiaron sus ansias de aprender por las ganas de comer. Se transformó la escuela en un gran comedor.

Y Por algún lado se debía comenzar: Es una gran noticia que el secundario en la provincia de Buenos Aires se afiance en 6 años porque este modelito educativo ligth que nos fue impuesto en el 94 tuvo víctimas que fueron los chicos y que todavía están dentro del sistema educativo, un error que no pueden volver a repetir.
La Contrarreforma educativa impulsada por el gobernador de Buenos Aires Felipe Solá va a implementarse ésta vez sobre las ruinas de la reforma anterior Se preguntó el gobernador y el ministro de educación en cambiar de infraestructura o en la capacitación de los docentes en los tiempos que quedan?, Seis meses. Capacitar es un punto clave en ésta nueva modalidad, entonces qué hacen los docentes que se estuvieron formando en los profesorados de éstos últimos diez años y que responden al modelo anterior?...
Roberto Baradel, de Suteba, uno de los dos sindicatos con mayor representación en la provincia de Buenos Aires, respondía a las requisitorias periodísticas, sobre qué le parecía este cambio, ésta vuelta a la secundaria, “la verdad que escuchando la opinión de los padres y de los docentes, ahí uno empieza a recomponer lo que es el rompecabezas de lo que significaron estos cambios, y coincido con ellos que es lamentable que hayan pasado tantos años para reconocer que esto fue y es un fracaso cuando hace tanto tiempo lo venimos denunciando, por el futuro de muchos chicos que ahora están en el polimodal”El aspecto positivo de este volver a la educación tradicional es que el gobierno debería ponerse a trabajar para subsanar el error y marchar hacia un cambio que realmente redunde en beneficio para los alumnos y la escuela, en ese sentido, debería solicitar a los docentes su colaboración.
Si el gobernador Solá quiere realmente transformar la escuela secundaria, debería darle carácter obligatorio a todo el nivel de la enseñanza.
Aunque el Ministro de Educación Mario Oporto ya había anunciado el carácter de obligatoriedad educativa, seis años de escuela secundaria, ½ hora mas de clase por día, ciento ochenta y seis días anual, refuerzo de las materias tradicionales, a concretarse el 6 de marzo de 2006.
Por su parte los docentes se muestran preocupados en la implementación de la escuela secundaria básica que en realidad es el tercer ciclo, nada más, y que están viendo que es una configuración de una escuela intermedia que rechazan de plano, ellos plantean reconfigurar el tercer ciclo con el polimodal y repensar en una escuela para adolescentes.
“No es verdad que ya estemos en términos de implementación para el año que viene, nosotros en esto, queremos ser muy prudentes y responsables, no puede ser que nosotros los docentes nos enteremos por un anuncio mediático que hace el gobernador en el marco de la campaña electoral”, expresó Baradel.

La memoria nos hace recordar que la anterior reforma educativa, que es ésta EGB 1, 2 y 3 y Polimodal, pasó lo mismo, fue autoritario e improvisada, y respondía a tiempos electorales.
Si este nuevo anuncio es así nos preguntamos si le dan los tiempos, a simple vista parece que no, marzo está ahí nomás, salvo que se pongan a trabajar desde el mismo momento del anuncio.
El gobierno debiera convocar a los docentes y plantearles esta necesidad de cambio, para trabajar de manera responsable, tratando de cuidar lo que tiene que ser la transformación, los cambios que se necesitan hacer.
El Estado debe garantizar la educación gratuita, pero no por ello debe seguir experimentando con los chicos o siendo variables de cambio y ajustes los trabajadores de la educación.