Por Ricardo López

La reciente crisis entre docentes y el gobierno de la provincia parece estar enmarcada dentro de esta siniestra premisa.

Durante mas 22 largos días, unos y otros, en una retórica digna del mas avezado pusieron en juego el futuro de nuestros hijos y del país.

Ensoberbecidos en sus posturas, no atinaron a emplear la inteligencia que supuestamente la madre natura los dotó todos o algunos de los actores sociales.

Cada cual con su mensaje, olvidó las premisas origen de sus propias responsabilidades, pues el Estado provincial al declarar la existencia de superávit, permitiría concretar en acción su filosofía política de mejor redistribución de las ganancias.

En tanto, el sindicato docente, siempre atento a las necesidades de sus afiliados, hizo suya la teoría gubernamental y exigió respuestas a los intereses del sector, de su sector. El análisis de estas posiciones sólo nos indican un estado de fragmentación.

En tanto, las víctimas inocentes y silenciosas de estos intereses cruzados, los alumnos, ven como se esfuma su futuro por la perfidia de los mayores y consultados, prodigaron interesante opiniones, como “no hay diferencias entre los días de clase y los paro, porque muchos profesores no vienen nunca” o “para que vienen algunos si no tienen idea de la materia que dan, incluso, no explican nada” lo que es su elemental obligación

Asimismo, los docentes aprovechando la nueva política de salud implementada por el Ministerio (al dejar sin efecto el presentismo) produjeron una avalancha de enfermos, patologías aparentemente antes curadas milagrosamente por ese incentivo.

Al escuchar tanto discurso resaltando la preocupación por los días perdidos, y por los pobres, los excluidos del sistema, los necesitados, etc., etc., brindamos nuestro aporte a través del historiador, docente e investigador de la Universidad de Buenos Aires, Rafael Gagliano y el investigador y decano de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario, Ovide Menin, quienes advierten “que los efectos más graves los sufren los que menos tienen, siendo los más castigados de un sistema debilitado y con innumerables carencias”

Y más hacemos nuestro el pensamiento de Guillermo Jaim Etcheverry al decir “sin educación, el futuro está en riesgo”.