Por Pablo Baccelli

El Instituto de Rehabilitación del Adolescente de Rosario (IRAR) se inauguró en 1999 con el propósito de funcionar como reformatorio de menores. Actualmente hay 36 detenidos y tal número colmó la capacidad albergadora del IRAR, varía de 13 a 19 años y entre ellos se encuentran los asesinos de Carla Palma, como los de mayor peligro.
Javier Rodas es subcomisario de la provincia de Santa Fe, y por decisión ministerial es, desde hace seis meses, director del Instituto. "Aquí trabajamos de manera colectiva los maestros, psicólogos, médicaos, trabajadores sociales y por supuesto el personal de seguridad...Mediante una serie reguladora de normas intentamos reponer, reestrucuturar (en ocasiones estructurar) al joven", comentó Rodas.
El objetivo es claro y unidireccional: "Inculcar determinadas órdenes de conducta y que el individuo reconozca la magnitud del delito, para que no lo reitere". Para esto, el plan de trabajo cuenta con un importante fase educacional, en la que se combinan talleres didácticos y el dictado de clases.
"El proceso de educación juega un papel elemental dentro del Instituto, porque complementa el propósito disciplinario", explicó el subcomisario provincial. Las clases se llevan a cabo de lunes a viernes con una carga horaria de tres horas diarias, los profesores son seleccionados por el ministerio de educación y se dictan en aulas radiales. "Son aulas derivadas de colegios normales, en nuestro caso de la escuela número 13. La estructura es la misma que rige a nivel provincial", detalló el directordel IRAR. Para continuar con el nivel educacional del ingresante se realiza una investigación para averiguar cuál es su nivel, a veces ingresan quines no saben ni leer ni escribir y por lo tanto el desarrollo del plan se vuelve lento. Además el proceso educacional es hasta noveno año, y por eso existe la planificación con el Ministerio de Educación para extender con el polimodal, no obstante desde la oficinas del IRAR desconocen y dudan que los egresados que están en libertad finalicen sus estudios en alguna escuela. "Nos ha pasado que no aceptaron a algunos de los chicos por su pasado aquí. Los consideran peligrosos". Por eso es destacable la elección de la escuela número 13, ya que no especifica la condición del graduado en el diploma y figura como egresado normal.

"Apuntamos a que el Instituto sea el momento y espacio de contención del joven"

El Instituto contempla la educación escolar como la base para evitar que los jóvenes infrinjan la ley, por eso acercan un dato relevante: "Nunca ingresó alguien con el secundario completo".
Más allá del esfuerzo y la predisposición del personal de la Institución, factores como la prohibición de la libertad, obligación de determinadas pautas y la soledad, colaboran para que a menudo se manifiesten en disturbios o peleas y hasta fugas. "Los principales problemas son de conducta, estamos tratando con personas que no tienen límites y de repente se ven obligados a cumplir una serie de requisitos: como la escolarización obligatoria. Por eso sucede, no sólo que no quieran asistir a las clases, sino también son soncsecuencias los divewrosos motines", etendió el máximo mandatario del IRAR.
Rodas, quien junto a todo el personal apuestan a que el lugar sea una contención para el adolescente, reconoce un curioso inconveniente: "Confunden el Instituto con una cárcel, si bien la estructura lo asemeja, no intenta serlo. Apuntamos a que sea un moemnto de aprenizaje, de diálogo, de reconocimiento y de contención". Para completar con el objetivo, se están llevando a cabo una serie de modificaciones ampliatorias del lugar, para una mayor disponibilidad de talleres y clases escolares y también para facilitar la higienización.
La seguridad, las puertas blindadas, las inmensas paredes, llevan a pensar que allí dentro se encuentran delincuentes peligrosos; en realidad se encuentran "víctimas de un sistema de exclusión", y peor aún "es muy difícil que la sociedad logre integrarlos".
Actualmente los problemas de seguridad crecen en demasía en la sociedad y sobre todo en la provincia de Santa Fe y Rosario, por eso la preocupación por incrementar la vigilancia y capacitación del personal policial. Los inconvenientes se reflejan en los sistemas carcelarios mediantes malos tratos y sobrepoblaciones.